De Jane Austen.
Es la adaptación de este otoño de la BBC. (Por cierto, cada vez me gusta más esta moda británica de revisitar sus clásicos. Los convierten en obras apasionantes para el gran público y en toda una demostración de cómo se deben hacer estas cosas: con profesionalidad, cariño y el digno presupuesto que se merecen. Así, les dan nueva vida, los hacen brillar. Atrapan nuestro interés, están vivos, y nos hacen recordar que ése es precisamente el significado de la palabra “clásico”, aunque por aquí tendamos más bien a identificar clásico con “muermo”.
Lógicamente podría repetir aquí todo lo esperable en estos casos: magnífica ambientación y vestuario, cuidado del detalle, espléndido plantel de secundarios, excelente interpretación,... Por supuesto todo ello es cierto, pero como ya no es novedad y se da casi por supuesto cuando hablamos de la BBC, no voy a aburrir con ello.
Esta miniserie -cuatro episodios de una hora- se centra en un reducido entorno rural y en el puñado de personajes que allí viven. En primer lugar, Emma Woodhouse, una señorita de buena familia que intenta ejercer como celestina aficionada fiada de su “certero instinto” para los asuntos del corazón. (La pobre no da ni una y el desarrollo de la historia será la secuencia ininterrumpida de sus equivocaciones al querer emparejar a sus convecinos). Junto a Emma, aparecen otros personajes: su padre, obsesionado por la salud de sus dos hijas después de haber perdido muy joven a su esposa; Mr. Knithgley, el vecino rico, amigo de Emma desde la infancia y que en más de una ocasión reprende a la joven casamentera; Jane Fairfax y Frank Churchill, otros dos jóvenes que fueron criados fuera por familiares al quedar huérfanos y que acaban regresando a Highbury; Harriet Smith, la modesta protegida de Emma, a quien ésta se empeña en encumbrar por vía matrimonial; el reverendo Elton, otro candidato para las artes celestinescas de la protagonista...
Siendo muy parecida (en calidad) a las adaptaciones que ya conocemos, yo destacaría un par de notas de esta producción. Primero el planteamiento desde el punto de vista casi exclusivo de la protagonista. Emma, la historia, es la mirada de Emma el personaje. Todo lo vemos desde sus ojos y desde su imaginación: los pequeños hechos cotidianos, los aparentes avances sentimentales, los conflictos y los afectos, la naturaleza de las relaciones... Como ya he dicho, Emma no se caracteriza precisamente por sus aciertos, de forma que sus sucesivas equivocaciones conducen al espectador a también erróneas suposiciones que van desmoronándose una detrás de otra en un juego que a mí me ha resultado muy divertido. (Como espectadora y lectora, me encanta que me engañen, o al menos que me sorprendan). Podría resultar agobiante o insufrible esta focalización exclusiva en la percepción de un personaje, pero es que ese personaje es encantador: Emma es vivaz, transparente, apasionada, traviesa, llena de vida y muy humana. Está llena de buenas intenciones pero, a veces también, comete deslices, o pequeñas mezquindades. Expresa sus afectos y sus odios sin más disimulo que el que le exige la buena educación, de forma que, como no conozco la novela, he llegado a preguntarme si ese personaje era tan espontáneo en el original de Jane Austen o si hay una “modernización” excesiva en su carácter. Emma es tan desenvuelta, tan contemporánea, que esta adaptación es la que “menos de época” me parece. Pero no digo esto como ningún demérito sino todo lo contrario. Significa que Emma está viva y perfectamente reconocible para cualquier sensibilidad actual.
Hablar tanto de Emma me lleva inevitablemente al segundo punto que quería tratar: la interpretación. Es magnífica en todos los actores, pero me parece absolutamente excepcional en la protagonista. Romola Garai lo borda. Llena de luz y humanidad a un personaje, ya de por sí muy atractivo. Y es tan expresiva que inmediatamente se hace simpática, pese a su tendencia a entrometerse en la vida de los demás. Porque otro rasgo de esta producción es el humor que la envuelve. Es un humor tenue, casi difuso, nada hiriente, pero que está ahí impregnando cada momento y poniéndonos una sonrisa constante mientras contemplamos cualquier escena.
El resto de los intérpretes no desentona en absoluto, pero entre ellos me ha sorprendido gratamente Jonny Lee Miller en el papel del íntegro y ligeramente escéptico Mr Knightley, el más entrañable y verdadero de los personajes masculinos que he visto en adaptaciones de Jane Austen. (Me gusta mucho más que el Mr Darcy que tantas pasiones arrebata).
En definitiva, yo definiría esta producción como luminosa. Las comparaciones son odiosas, pero... la situaría al mismo nivel que el Sentido y sensibilidad que firmó Emma Thompson (habrá que ser británico, para hacer tan bien estas cosas); mejor que mi recuerdo de la versión homónima de Gyneth Patrow para el cine; infinitamente superior a la película de Keyra Knigthley, que comenté tiempo atrás en este blog y que dio lugar a un cierto debate. Saliéndonos de Jane Austen, me parece también más divertida (aunque menos compleja) que Little Dorrit, la adaptación del año pasado que se llevó varios Emmy; por supuesto mucho más fresca que otros culebrones como Norte y Sur o Wifes and daughters. En definitiva, según mi humilde apreciación, sólo esa delicia que es Cranford la supera, pero como ella, también me ha hecho pasar unos momentos sumamente agradables.
Para más información, link a la página de la BBC con más información sobre la serie: http://www.bbc.co.uk/programmes/b00n8s6x
Y por si apetece echarle un vistazo, vídeo del trailer. (Ojo, spoilers)